












Porn Glitch Camouflage
2016-2018
Videoarte, Glitch art, Intervención digital.
6 piezas de entre 1 y 3 minutos
Porn Glitch Camouflage es una serie de videos intervenidos/remixeados que invierte la
representación del cuerpo pornográfico a un cuerpo erotizádo dentro de los imaginarios digitales contemporáneos.
A través de una estética del error, distorsión y sobreposición, la obra confronta la mirada sobre el cuerpo hipersexualizado, fragmentado y
estetizado por los algoritmos.
Cada pieza opera como una escena intervenida por el "fallo" tecnológico: glitches visuales, camuflajes digitales y pulsaciones
electrónicas que corrompen o desdibujan la piel y los gestos. Este proceso funciona como un velo sobre lo explícito, intentando
generar una pornografía erotizada.
Glitch / Porn / Camouflage
Texto Curatorial
“El instinto sexual no es nada más que la voluntad absoluta de vivir”, mencionó
alguna vez el filósofo alemán Arthur Schopenhauer, advirtiendo que la condición humana puede reducirse al
hervor
epifánico y doliente de un orgasmo. En este sentido, la pornografía es sin duda el montaje mejor ideado para
desollar toda inminencia moral o de jerarquía del cuerpo humano y devolverle una beldad que sólo es comparable
con el instante de la muerte: un paraíso laberíntico erigido de músculos, huesos y fluidos.
En Glitch / Porn / Camouflage, el artista Omar Jaimes Rew explora las potencias de este cuerpo en estado
prístino a través de
una amplia gama de lenguajes visuales que van desde lo pictórico a lo algorítmico, con el afán, o mejor dicho
la
obsesión de amalgamar la brutalidad y el misticismo del acto sexual, para ofrecerlo a la mirada de un público
habituado a devorar este tipo de imágenes.
Dar el apelativo de video o cine experimental a la obra de Omar significaría menguar su elocuencia, en mi
opinión exige una mirada más atenta y profunda de su espectador. En la imagen permea una desnudez indefinida
que
deambula por todo el encuadre en medio un frenesí de color y textura extraños. El artista no trabajo con
cámara
en mano sino que decide buscar exhaustivamente en la red extractos fílmicos con los que tenga empatía para
apropiarse de ellos, de la misma forma que los primeros anatomistas en el Renacimiento profanaban los
sepulcros
para llevarse los cadáveres y realizar diagramas de la vida. Actúa también con la pericia de un pintor del
Barroco flamenco o del Post-impresionismo para posicionar cada detalle, veladuras y empastes de pixeles hasta
saciar la intención más inverosímil que sólo había vislumbrado dentro de su mente.
Sea pues bienvenido, querido voyeur, la pantalla está lista para cobijar con su fulgor elegiaco los furtivos
deseos que quizás usted ya pudo haber olvidado.
2018